PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE

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Casa y Templo parroquial Ntra. Sra. del Rosario
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sábado, 25 de junio de 2011

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (CORPUS CHRISTI "A")

"EL ALIMENTO Y LA BEBIDA QUE NECESITAMOS COMER Y BEBER"


Cuerpo y Sangre de Jesús, alimento de vida y salvación.
Hoy celebramos una festividad que desde 1264, por disposición del Papa Urbano IV, tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Es el culto público y solemne donde el creyente católico de estos lares testimonia la verdadera y real presencia de Jesucristo en la Eucaristía. La Eucaristía, la hostia consagrada en la Misa, es Jesús entre nosotros. Él camina y está en nosotros. Aquella expresión “si Dios está quién con nosotros quién contra nosotros” cobra su verdadero valor en el Santísimo Sacramento del Altar, en la Comunión. La Iglesia cree y anima a creer en esta verdad enseñada por el mismo Cristo: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo”.
La Iglesia, y por tanto, cada uno de nosotros, vivimos de la Eucaristía. El mundo y nuestra sociedad en cada una de sus instituciones, deben reconocer que también viven de y por la Eucaristía.
    Qué lástima que la gran mayoría de los católicos, especialmente aquellos que ejercen gran influencia en la Iglesia y la sociedad, no sienten hambre y sed del Cuerpo y la Sangre de Jesús. Qué engaño el pensar que se puede entrar en comunión con Dios solamente rezando, siendo buena persona y amigo. Para entrar en comunión con el Padre, Hijo y Espíritu Santo sólo existe un camino gratuito y accesible: la Eucaristía, el Santísimo Sacramento del Altar, la Hostia consagrada en Misa. Qué dolor al escuchar decir que los que recibimos habitualmente la Eucaristía somos iguales o peores que los que escasamente, o nunca, reciben este Sacramento. Qué preocupación el ver todos los años a cientos de niños y niñas que reciben por vez primera a Jesús en el día de su Comunión y después muy pero muy rara vez. Y qué decir de los más grandes, los que se preparan para Confirmar su Fe o los jóvenes y adultos que ya no están en la catequesis; son muy pero muy pocos los que siguen recibiendo la santa Comunión y confesándose.  Jesús dice: “mi Carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida”. Estas no son palabras simbólicas o comparativas; expresan la voluntad de Cristo. Hay que ir creciendo día a día, experiencia tras experiencia en el hambre y sed de esta Sagrada Comida y Bebida.
       Nuestro cuerpo necesita comer y beber todos los días; este comer y beber va acompañado de un gusto y placer al punto que nos excedemos en este comer y beber. El excedernos en el comer y el beber trae una serie de problemas al cuerpo. El alma necesita alimentar y beber en el conocimiento, la educación, cultura y el esparcimiento. Aquí también el exceso hace mal. Los que sólo se dedican a estudiar y nada más eso les preocupa, dejan de lado otras cosas muy importantes y necesarias: la familia, su fe, la caridad y solidaridad. Así también los que se dedican a esparcir, descansar y relajarse, cuando caen en su excesiva práctica, se encuentran con problemas para la laboriosidad, la exigencia, la renuncia y el sacrificio. Ante lo que les presento, no hay que olvidarse que tenemos espíritu y no sólo cuerpo y alma, como el animal. Este espíritu debe comer y beber. Su comida y su bebida es Jesús Eucaristía. A Ella preparan la oración, la Palabra de Dios que alimentan y fortalecen la fe y la esperanza. De este Alimento provienen los frutos de la caridad. Así lo dice Jesús en el Evangelio hoy proclamado: “les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes”.
       ¿Qué condiciones son necesarias para recibir a Jesús en la Eucaristía? Repetiré lo que nos han enseñado en nuestra preparación de catequesis, hace poco o hace mucho: 1°- Estar en gracia de Dios (no tener pecado grave o mortal); 2°- Saber a quién se recibe (qué es, quién es y para qué es); 3°- Acercarse a recibirlo con fe y devoción (no hago fila para cobrar el sueldo, entrar a algún lugar, recibir un premio o diploma); 4°- Guardar una hora de ayuno (no haber comido ni bebido nada en ese lapso hasta comulgar, salvo agua o remedios). Mirando estas condiciones no hace falta decir quién puede y quién no puede ni debería recibirlo. Si alguien tiene dudas, sobre si está recibiendo como debe la Eucaristía o si esa situación en la que está le permitiría o no recibir la Eucaristía, ello es algo que hay que hablar personalmente. Yo no quiero entrar en los dimes y diretes que no hacen sino confundirnos más y pecar por exceso o por defecto. Solo les quiero decir que no caigamos en la actitud de los fariseos ni de los laxos o relajados. Los fariseos pueden decir que hemos de tener la pureza, humildad y disposición de la Virgen María y si no estamos así no podemos comulgar; los laxos o demasiado relajados dirán que no hay que ser tan estrictos ni delicados. Por tanto siguen la regla del mínimo esfuerzo y la libertad mal entendida. Hermanos y hermanas, sigamos las clásicas condiciones para recibir a Jesús Eucarístico. Formemos diligentemente nuestra conciencia para saber si estamos o no en pecado grave o mortal; crezcamos día a día y experiencia tras experiencia en el amor y devoción de este Sacramento; sigamos guardando la hora de ayuno porque Jesús es la verdadera comida y la verdadera bebida.
      Que esta solemnidad que celebramos nos ayude a recordar que Jesús sigue siendo el Pan de Vida y Bebida de Salvación; que la Eucaristía es luz y vida de nuestra familia; que Ella hace a la unidad de todos; que Ella nos dará la fuerza, valor y gracia para superar nuestro pecado. ¡Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar…!

sábado, 21 de mayo de 2011

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (5° PASCUA "A")

CAMINO POR JESUS PARA TENER VIDA NUEVA Y ALCANZAR LA VERDAD
(Jn 14,1-12)
Caminando por Cristo muchas veces nos desesperamos porque la caminata se hace larga e interminable. Jesús nos dice en la oración diaria "no se inquieten...". Las dificultades, los gajes del oficio, nos tiran para atrás y entonces en el Camino, nos detenemos, nos salimos de él y vagamos por oscuros senderos y pasadizos que nos alejan de el Camino.
Estos desvíos, podemos pensarlos así:  nos quejamos de que no estamos donde querríamos estar, ni trabajamos donde querríamos trabajar. Surge en nosotros insatisfacción por causa de la inadaptación en el trabajo y, en todo caso, el grado de satisfacción es para muchos mínimo o nulo. ¿Por qué esto? Pasa que muchos caminamos y corremos sin parar de acá para allá, y lo más triste es que no sabemos si nuestro camino es el acertado... Tal vez, mejor sería detenernos un poco, adorar al Señor en el Sagrario y orar serenamente.

En este Evangelio, Jesús nos revela algunas verdades profundas de su identidad que nos ayudan a perseverar en el Camino. En este camino podemos estar seguros que llegaremos a cubrir el deseo de todo hombre: "ver a Dios cara a cara".

Pensemos: Nosotros, a menudo decimos seguir al Señor, y no estamos mintiendo; pero... tal seguimiento podría ser sólo a nivel intelectual y conceptual. Esto es debido al hecho que no dejamos sedimentar en nosotros su Palabra, no la dejamos germinar a travéz de la oración, pero sobre todo no nos hacémos disponibles, a fin de que, regenerados por los sacramentos, Cristo se haga presente a travéz de nuestra humanidad. ¿Cómo oramos? ¿Cuánto tiempo? ¿Por qué nos confesamos? ¿Por qué queremos recibir el Santísimo Cuerpo y Sangre de Jesús?

Jesús es de verdad nuestro Camino, Verdad y Vida: Renovemos nuestro amor y fidelidad al Señor que nos ha llamado en tal lugar y con tal trabajo... tengamos confianza en Él.

Les regalo esta oracion que se puede hacerla una y varias veces en la semana:

Señor:
Enséñanos a mirar al cielo.
Enséñanos a gustar las cosas de arriba.
Enséñanos a guardar tus palabras.
Enséñanos a anunciar tu mensaje.
Enséñanos a sentir tu presencia viva.
Enséñanos a reunirnos con los hermanos.
Enséñanos a extender tu Reino.
Enséñanos a no vivir cruzados de brazos.
Enséñanos a rastrear tu presencia.
Enséñanos a escuchar a tu Espíritu.
Enséñanos a recorrer tus caminos.
Enséñanos a esperar tu venida gloriosa.

domingo, 9 de enero de 2011

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO "BAUTISMO DEL SEÑOR" (T.O. "A")

EL BAUTISMO ES UN DERECHO DE TODOS PERO... ¿QUÉ PODEMOS RECLAMAR GRACIAS A ÉL?

Te comparto este relato para que saques tus conclusiones y mires el Sacramento del Bautismo como debe ser y no como una "costumbre", "requisito", "trámite" o qué se yo...

EL REY Y EL POBRE

En Persia se cuenta la historia del gran Manú, Shah Babas, en cuyos dominios no se ponía el sol, que reinó con todo esplendor, tenía fama de justo y le encantaba mezclarse con el pueblo, pasando desapercibido para compartir y dar solución a sus problemas.
En cierta ocasión, se vistió de pobre y al pasar por la cocina observó en un rincón una angosta puerta para él hasta entonces desconocida. Descendió el largo, lóbrego y húmedo trecho de escaleras que conducía a un sótano, de reducidas dimensiones y calor asfixiante, en el que un carbonero sentado en un montón de cenizas, atendía la caldera de palacio. El Manú se sentó a su lado y comenzó a hablar. Llegó la hora de comer y el fogonero sacó un sucio pan moreno y áspero y una jarra de agua. Se sentaron a comer y beber. El shah se fue, pero continuó visitándolo con frecuencia, movido por la compasión que sentía por aquel hombre solitario. Amablemente le dio consejo y el pobre le abrió todo su corazón y amó a aquel amigo tan bondadoso y sabio pero tan pobre como él. Finalmente, el Manú pensó: " Este hombre que vive permanentemente recluido en el sótano, cumpliendo de forma abnegada con su trabajo, con total aceptación de su destino y sin que una sola queja salga de sus labios, merece una gran recompensa. Le diré quién soy a ver qué presente me pide."
Le dijo pues: Crees que soy pobre, pero soy tu Manú, el Shah Babas, pídeme lo que quieras. El gobernante esperaba que le pidiera algo grande, pero el hombre se quedó sentado, inmóvil, petrificado, mirándolo con amor y asombro.
Entonces el Manú le dijo posando una mano sobre su hombro: ¿No entiendes? Te puedo hacer rico y noble, puedo poner una ciudad en tus manos, te puedo hacer un gran gobernador: ¿No tienes nada que pedir?
El hombre respondió amablemente: Sí, mi señor, he entendido. Más no entiendo cómo tu que gobiernas más de 3.000 por 10.000 mundos y varios soles, mandas sobre billones y trillones de seres y eres el encargado de crear un nuevo mundo para afrontar mejores tiempos, puedes haber salido de tu palacio y tu gloria para sentarte conmigo en este lóbrego cuchitril, comer mi tosca comida y preocuparte por si estoy feliz o apenado. Ni tú mismo me puedes dar nada más valioso. A otros les puedes otorgar ricos presentes, pero a mí me has dado a ti mismo; lo único que te puedo pedir es que nunca me quites este regalo de tu amistad y de tu amor".
La emoción que embargaba su espíritu enmudeció sus palabras y desde el fondo del corazón brotó un "gracias" e inclinándose en señal de respeto depositó a sus pies dos brillantes lagrimas (Autor Desconocido).

¿QUÉ PEDIMOS AL PEDIR EL BAUTISMO?

¿QUÉ DERECHOS ADQUIRIMOS AL RECIBIR EL BAUTISMO?

¿CUÁLES SON NUESTRAS OBLIGACIONES DE BAUTIZADOS?

Y VOS ¿QUÉ LE PEDIRÍAS A QUIEN SE DIGNÓ HACERSE UNO DE NOSOTROS PARA SIEMPRE?

domingo, 26 de diciembre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (SGDA. FLIA. DE NAZARET, "A")

Dice la oración colecta de esta celebración: “en la Sagrada Familia nos ofreces un verdadero modelo de vida, concédenos que imitando en nuestros hogares las mismas virtudes y unidos por el amor, podamos llegar, todos juntos, a gozar de los premios eternos en la casa del cielo”.

Quisiera en este día compartirles algunas de esas virtudes que vivieron Jesús, José y María para que de verdad las imitemos y podamos recibir los premios eternos en nuestro definitivo hogar, el Cielo.

A. Se mantuvieron unidos en la dificultad: unidos por Jesús, cuando sucede la persecución huyen a Egipto. El estar unidos es lo mejor. No vale el dicho “sálvese quien pueda” porque así nadie se salva. Cuando cada uno se dispara para el lado que más le conviene; para el lado más favorable para sí y se olvida de los otros, es muy poco probable que termine bien. Esposos y esposas, hasta los hijos, cuando se han visto envueltos en un problema insufrible y han acudido a la droga, al alcohol o a algún otro escapismo, a la larga, o más bien, a la corta han terminado mal. Lo mejor pues es la unidad en la dificultad. Es poderse contener unos a otros. El saberse miembro de un cuerpo familiar y tomar conciencia que si uno de sus miembros está enfermo o sufre, entonces todo el cuerpo sufre con él.

B. Renovar y conservar la paciencia: José, María y el Niño permanecieron en Egipto hasta la muerte de Herodes. Somos compinches de los “cortos plazos” y prácticamente enemigos de los “largos plazos”. Nos gusta más lo que se obtiene rápido y con el mínimo esfuerzo que lo que demora en conseguirse y a base de esfuerzos y abnegaciones. La Sagrada Familia nos enseña a cultivar los dones de la piedad y el temor de Dios; nos estimula a “permanecer” en actitud de confianza y reverencia. Muy a menudo papá, mamá, hijos y entre hermanos se pierde la paciencia y se falta constantemente a la caridad. Solemos decir que, como somos de la familia, entre nosotros la cosa es así. Pero no nos damos cuenta que pueden ser heridas muy difícil de curar y que inconscientemente así tratamos a nuestros súbditos, amigos y luego a la familia que formemos o de la que formemos parte. Renovar la paciencia con las palabritas “perdóname” o “disculpa” y con el ofrecimiento a Cristo par que él las injerte en su pasión tenga misericordia de nosotros y de todas las familias.

C. El respeto que hay que tener por los mayores y ancianos: José no es el progenitor de Jesús, pero es su custodio y protector; es el esposo de la Virgen María a quien ama como Cristo ama a su Iglesia. Se percibe en esta lectura y se respira un ambiente de sagrado respeto entre José y María. Pero además, en el Evangelio de San Lucas se destaca el respeto de Jesús a su Madre y a José, su padre adoptivo. Cada uno en la familia tiene un rol que cumplir y no “puentear, transgredir o saltar”. Ya nos lo dicen la primera y segunda lectura de hoy. “El que honra a su padre expía sus pecados y el que respeta a su madre es como quien acumula un tesoro” (1ª Lectura); “Mujeres, respeten a sus maridos… Maridos, amen a su mujer… Hijos, obedezcan siempre a sus padres…” (2ª Lectura). Hoy es muy habitual, hasta el punto de considerarse normal el faltar el respeto y desobedecer a los padres. ¿Por qué? (…) ¿No será porque los padres no respetan a sus hijos y porque desobedecen a sus padres ya ancianos y/o enfermos?

D. Respeto a las autoridades civiles: Aunque la lectura de hoy nos relata el miedo de la Sagrada Familia a las autoridades sólo es así por el mal desempeño de las mismas. Pero ante los justos mandatos y a favor del bien común, se ha de respetar y enseñar a respetar a las autoridades. Nuestra sociedad se va edificando y fortaleciendo a partir del buen desempeño de las autoridades y del respeto de los ciudadanos. Es bueno que nos cuestionemos sobre algunos valores morales y cívicos que estamos perdiendo. ¿Cuáles podrían ser? El respeto hacia las autoridades es uno de ellos; el patriotismo; el servicio; la bondad; la honestidad; el valor de la palabra empeñada, etc.

Que tomando como modelo a la Sagrada Familia de Nazaret, devolvamos a nuestra familia su real grandeza y sublimidad. Algunos ejemplos a seguir son pues: el mantenernos unidos en la dificultad; renovar y conservar la paciencia; respetar a los mayores y ancianos; respetar a las autoridades legítimamente constituidas.

viernes, 24 de diciembre de 2010

SALUDO DE NAVIDAD

LOS FIELES PARROQUIANOS DE SAN CARLOS (SALTA) LES DESEAMOS A TODOS Y A TODAS UNA PROVECHOSA NAVIDAD.

EN LA MISA DE LA NOCHEBUENA QUEREMOS UNIRNOS A CADA UNO DE USTEDES Y
COMPROMETERNOS A SEGUIR TRABAJANDO EN LA VIÑA DEL SEÑOR.

SALUDOS Y BENDICIONES.