- Sábado 24: Santa Misa en San Carlos y en Angastaco a hs 20.
- Domingo 25: Santa Misa en Santa Rosa a hs 9; En San Carlos a hs 9,30; En San Antonio a hs 17,30; En Animaná y en San Carlos a hs 20.
- Lunes a Sábado: Santa Misa en San Carlos a hs 20.
sábado, 24 de enero de 2015
HORARIOS DE MISAS del 24 al 31 de enero de 2015
sábado, 17 de enero de 2015
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (2° Dgo T.O. "B")
¿TE ENCONTRASTE CON JESÚS?
(Jn 1, 35-42)
Nos cuenta el Evangelio de hoy que estaba Juan con dos de sus discípulos y que, al ver pasar a Jesús, les indica quién es el que pasa. Por lo visto estos discípulos estaban esperando esta declaración de parte de Juan y por eso lo siguen en cuanto éste se lo indica. Pero aún queda algo por superar y aceptar; es la pregunta e invitación de Jesús a cada uno de ellos: ¿qué buscan? ¡Vengan y lo verán!
Además, en este Evangelio, se nos relata también el encuentro de Simón con Jesús, gracias a la mediación de su hermano Andrés. Llama la atención el detalle del encuentro de Jesús con Simón: Jesús se le quedó mirando y le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas.
El encuentro con Jesús sucede gracias a la disponibilidad de unos y la mediación de otros. Creo que nadie puede encontrarse con Jesús por casualidad; por el contrario sí creo que el encuentro con Jesús es fruto de una disponibilidad nuestra y la mediación de otros. Vos y yo nos vamos a encontrar con Jesús porque hay una predisposición personal que tenemos y no debemos perder nunca por más que este encuentro no llegue. Vos y yo nos vamos a encontrar con Jesús porque hay personas que son intrumentos y mediaciones para lograrlo.
Este encuentro es fundamental para la vida de la fe en Jesús. La fe en Jesús no es cumplimiento ciego y voluntario de leyes, principios y prescripciones. La fe es vivir de este encuentro con Jesús. Con esto quiero terminar mi sencillo comentario al Evangelio de este domingo. Nos preguntemos si vos y yo ya hemos experimentado el encuentro con Jesús o estamos en ello o quizá aún no lo sabíamos. Les invito a considerar esto que nos dice L. Gracieta (Dabar 1985/10): Cuántas personas, sin embargo, se proclaman creyentes "muy fieles" porque viven muy pegados a prácticas religiosas aunque nunca han experimentado en su vida ese encuentro personal, dialogante y transformador con ese Alguien que vivió, lo mataron y resucitó y se llama Jesús de Nazaret.
- Personas que pretenden acercarse al ámbito de lo divino saltándose el camino original y "directo" que es Jesús. Personas que ven en Jesús no el acontecimiento radicalmente transformador de la historia del género humano sino un componente más de un credo teórico.
- Personas que no caen en la cuenta de que Dios es Jesús, y se empeñan en meter en el cuerpo del nazareno una divinidad aristotélica teórica y dictada a priori. Personas que, no acaban de reconocer a ese Alguien -porque se quedan en el algo- no terminan de comprender que hay que apostar por aquellos valores que él apostó en la vida. Personas que añoran un pasado irreversible en vez de apostar por un futuro mejor y distinto.
- Personas que pretenden una fe privada y espiritual en vez de una fe que lleve a hacerse presente en las encrucijadas en las que se decide la transformación del mundo y la llegada del Reino.
- Personas que pretenden vivir una neutralidad basada en la religión, sin apostar -como Jesús- por los pobres y débiles.
- Personas que sustituyen el "bienaventurados los pobres" y lo traducen por vergonzantes limosnas.
Quien ha experimentado el encuentro con Jesús resucitado sabe que no lo puede reducir a algo porque Jesús es Alguien vivo, interpelante, transformador, ante quien no cabe engaño ni disimulo. Si esa escena tan sencilla que hemos leído en el evangelio de hoy se hace realidad en nuestra vida, si nos encontramos con Jesús, tendremos la gran fortuna de empezar a creer en Alguien. Y vivir como El.
Pbro. José Casimiro Torres.
domingo, 11 de enero de 2015
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (Bautismo del Señor, ciclo B)
JESÚS ES BAUTIZADO Y VOS TAMBIÉN FUISTE BAUTIZADO ¿O AÚN NO?
(Mc 1, 7-11)
Como dijo Juan, el Bautista, nosotros tendríamos que decir "soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado y eres tú quien vienes a mi para que te bautice" (Evangelio del ciclo A). ¿Quién de nosotros comprende plenamente el bautismo que solicitamos, recibimos y gozamos? Con Jesús comienza nuestro bautismo y en Jesús encuentra su plenitud.
"Soy yo el que necesito que Tú me bautices" confiesa Juan. "Debemos cumplir lo que Dios quiere", responde Jesús. Su obsesión es hacer la voluntad del Padre. Y ese debe ser el programa de todo cristiano. (...) Jesús entró en el río para hacer un río nuevo en un mundo nuevo con hombres nuevos, nacidos de las aguas del bautismo.
"Apenas se bautizó Jesús, se abrió el cielo, descendió el Espíritu sobre Jesús, como una paloma y se posó sobre él. Y el Padre proclamó que es su Hijo Amado". (...) "El bautismo de Jesús inaugura su misión de Siervo Doliente. Se deja contar entre los pecadores; es ya el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de los pecados. (...) El cristiano se incorpora sacramentalmente a Cristo por el bautismo, que anticipa su muerte y su resurrección. Debemos entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús para subir con El, renacer del agua y del Espíritu en hijos amados del Padre y vivir una vida nueva".
Pbro. José Casimiro Torres y J. Marti Ballester.
sábado, 3 de enero de 2015
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (2° de NAVIDAD)
A DIOS NADIE LO HA VISTO
(Jn 1, 1-18)
Es decir: NO PODEMOS SENTIRNOS SEGUROS DE CONOCER A DIOS. ¿Qué Dios conocemos? ¿No nos enseña la historia -y la realidad cotidiana- que muchos se han hecho una imagen o una concepción de Dios muy a la medida de las propias convicciones? ¿Qué pruebas tenemos de que el Dios que afirmamos conocer sea el Dios real? "De Dios sabemos más lo que no es que no lo que es" (Santo Tomá de Aquino).
Al final del Evangelio de hoy encontramos que "el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer". Esta es la gran afirmación propia de este tiempo de Navidad y Epifanía que estamos celebrando. "La Palabra -el Hijo de Dios- se hizo hombre y acampó entre nosotros". CONOCEMOS QUIEN ES DIOS, COMO ES DIOS PORQUE CONOCEMOS A JESÚS de Nazaret, al Jesús del que nos hablan los evangelios, al Hijo de Dios que el Espíritu de Dios hace presente en nuestra vida.
No hay otro camino. Nuestro modo de entender, de imaginar a Dios, debe pasar -debe alimentarse y criticarse- según el ejemplo, la vida, la palabra de Jesús. Porque -esta es nuestra fe- es El, Jesús, el Hijo de Dios, quien nos lo ha dado a conocer. Nuestro Dios es el Dios y Padre de Jesucristo. Ningún otro. Ser cristiano es adherirse a este anuncio del Padre que hace Jesús, en su vida y con su palabra. Sólo esta Luz puede llevarnos a Dios; no nuestras imaginaciones, nuestras suposiciones.
No hay otro camino. Nuestro modo de entender, de imaginar a Dios, debe pasar -debe alimentarse y criticarse- según el ejemplo, la vida, la palabra de Jesús. Porque -esta es nuestra fe- es El, Jesús, el Hijo de Dios, quien nos lo ha dado a conocer. Nuestro Dios es el Dios y Padre de Jesucristo. Ningún otro. Ser cristiano es adherirse a este anuncio del Padre que hace Jesús, en su vida y con su palabra. Sólo esta Luz puede llevarnos a Dios; no nuestras imaginaciones, nuestras suposiciones.
Que cada domingo, sepamos escuchar y recibir esta Palabra de Dios como una Palabra que critica todo lo que hay de defectuoso en nosotros y nos ayude a abrirnos a la Vida que es de Dios.
(Resumen: Pbro. José Casimiro Torres
de JOAQUIM GOMIS
MISA DOMINICAL 1983/01)
MISA DOMINICAL 1983/01)
jueves, 18 de diciembre de 2014
MENSAJE DE LOS OBISPOS ARGENTINOS PARA LA NAVIDAD 2014
“Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES”
En la Navidad escuchamos con gozo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por él!” (Lc. 2, 14). Renovamos la certeza de sabernos amados y visitados por Dios, y celebramos el anuncio de paz como un don que tiene su fuente en Dios y su camino en Jesucristo. La paz siempre es un desafío y una tarea para todo hombre y mujer de buena voluntad. Queremos compartir la alegría de este anuncio para construir juntos una Patria más fraterna. Navidad es, en la persona de Jesús, el comienzo de lo nuevo.
Sabemos que lo que compromete la paz tiene su raíz en el corazón del hombre herido por el pecado. Vemos sus consecuencias en los desequilibrios sociales y económicos que reclaman un orden mundial más justo; en el desprecio por la vida que es el derecho fundamental de la persona; en el delito del narcotráfico y la trata de personas; en los fanatismos que utilizan el nombre de Dios para justificar la muerte; en el odio que cierra el camino a la reconciliación; en la corrupción y la falta de ejemplaridad que empobrece el nivel moral de la sociedad; en una cultura individualista que debilita los vínculos personales y los lazos comunitarios; en un modo de pensar que privilegia el éxito del tener sobre la riqueza del ser y sus valores. Navidad es el sí de Dios al hombre para acompañarlo a crear un mundo más humano, justo y fraterno.
En Navidad Dios se hace cercano y asume nuestra condición humana haciéndonos sus hijos y renovando los vínculos familiares y sociales. Mirando el pesebre en esta Navidad, se nos invita a renovar el mandamiento del amor y a decir juntos la oración que nos ha acompañado durante estos años: Danos, Señor, la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Que María Santísima, nuestra Madre de Luján, nos acompañe en este camino de amor, de justicia y de paz, para alabanza de Dios y al servicio de nuestra Patria.
169º Reunión Comisión Permanente
de la Conferencia Episcopal Argentina
17 de diciembre de 2014.
de la Conferencia Episcopal Argentina
17 de diciembre de 2014.
domingo, 26 de octubre de 2014
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (30 TO "A")
AMAR COMO JESÚS AMÓ
(Mt 22, 34-40)
¡Cuántas cosas se han dicho y cuántas cosas se pueden decir sobre estos dos mandamientos de los que nos habla Cristo en este día, los mandamientos que son primeros y principales! Esto quiere decir, entre otras cosas, que como nos enseña San Juan de la Cruz, vamos a ser juzgados, vamos a ser examinados, ante todo, en el amor.
Cuando lleguemos a la Puerta del Cielo, la primera pregunta, o no sé si la única pregunta que nos hará Jesucristo mostrándonos sus llagas, será: "¿Amaste? ¿Amaste según este modelo? ¿Amaste según esta escala?"
Pues, de hecho, en aquel discurso que Jesús dice a sus discípulos en la Última Cena, precisamente indica éso: "Mi mandamiento es que os améis los unos a los otros como yo os he amado". La pregunta no es simplemente: "¿Amaste?", sino: "¿Amaste como yo amé?".
Toda la vida de Jesús es un inmenso acto de amor a Dios y toda la vida de Jesús es un continuo acto de amor a nosotros. Toda la vida de Jesús es la búsqueda de la gloria de Dios y toda la vida de Jesús es la búsqueda de la salvación de los hombres.
Toda la Sangre de Jesús en la Cruz es una proclamación de obediencia amorosa a Dios y toda la Sangre de Jesús es una proclamación de su misericordia y compasión por nosotros.
Es decir, en Jesucristo están unidos, están fundidos estos dos mandamientos. En Jesucristo aprendemos, que no se puede separar una espiritualidad que busque amar a Dios dando la espalda al prójimo. En Jesucristo aprendemos, que no es posible buscar la promoción humana olvidándose de la espiritualidad, de la mística, del amor de Dios, de los sacramentos, de la Palabra.
(Fray Nelson Medina o.p.
adpatación pbro. José Casimiro Torres)
domingo, 28 de septiembre de 2014
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (26° TO "A")
QUE TU SÍ SEA SÍ
(Mt 21, 28-32)
El evangelio de hoy trae nuevamente una parábola, Jesús cuenta una historia sacada de la vida cotidiana, una historia común que habla por sí sola y no necesita de mucha explicación.
“Los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo”:
La enseñanza está dirigida principalmente a estos grupos, que anteriormente habían cuestionado la autoridad de Jesús, por eso les propone una historia familiar, de estos dos hijos que representan sin duda a dos grupos bien definidos: por un lado, los judíos piadosos, que dicen con la palabra mucho, pero que no obran en consecuencia, como lo aclara el reproche que Jesús dirige más tarde a los escribas y fariseos y por el otro los publicanos y prostitutas, que por su fe en Jesús estaban más cerca de la verdadera justicia.
Y como muchas veces, Jesús comienza Jesús el diálogo con una pregunta: ¿qué les parece? Y realiza un relato cotidiano, comprensible pero nadie aún percibe lo que el Maestro tiene en mente y finaliza con otra pregunta: ¿cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre? Los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo respondieron: "El primero". Esta es la respuesta que Jesús quería oír de ellos, para comunicar su mensaje. Los piadosos se implican en la historia, sin darse cuenta del objetivo que Jesús dijo: tenía y después que dieron una respuesta, se dan cuenta de que ellos eran los protagonistas y se condenaron a sí mismos con esa respuesta.
“El Reino de Dios”: Aparece esta expresión y Jesús una vez más nos aclara quienes podrán entrar en él, no es para los sabios, los instruidos, los que aparentan, los hipócritas, los que cumplen la letra de la ley sin encontrar el espíritu con la que fue escrita, es para los sencillos de corazón, para los pecadores arrepentidos, para los que viven como hermanos, para los pacíficos, los pobres de espíritu, etc.
“Vino Juan”: Juan el bautista es el primo de Jesús, el último de los profetas, aquel que preparo el camino para la llegada del Mesías, quién lo bautizó. Era un hombre pobre, sencillo, que predicaba la conversión de corazón. Los sacerdotes junto al poder político dominante lo mandaron a matar, porque lo que predicaba no les convenía. Para él al igual que para Jesús, los publicanos (que eran los judíos que recaudaban que impuestos para los romanos, de lo que cobraban una parte rendían a las autoridades y otra generosa se quedaban para ellos) y las prostitutas eran las personas a quienes había que redimir, además estos grupos creyeron en ellos y buscaron el perdón de Dios y un cambio de corazón. En cambio según la opinión de los sacerdotes y de los ancianos, los publicanos y las prostitutas eran personas pecadoras e impuras que no hacían la voluntad del Padre y por lo tanto eran excluidas.
El texto establece un paralelismo entre Jesús y Juan el Bautista, y hace notar que la situación descrita en la parábola de los dos hijos ya estaba presente en tiempos de Juan. Juan vino por
el camino de la justicia, pero los jefes del pueblo, que son ahora los adversarios de Jesús, no sin escucharon su llamado a la conversión y lo mataron. En cambio, los recaudadores de impuestos y las prostitutas creyeron en él y por eso llegarán antes que ellos al Reino de Dios.
Hogares Nuevos
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