PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE

PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE
Casa y Templo parroquial Ntra. Sra. del Rosario

sábado, 20 de noviembre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO "CRISTO REY" (T.O. "C")

JESÚS ES REY POR DERECHO PROPIO Y POR DERECHO DE CONQUISTA

  • Por derecho propio: lo es como hombre y como Dios. Jesucristo en cuanto hombre, por su Unión Hipostática con el Verbo, recibió del Padre "la potestad, el honor y el reino" (cfr. Dan. 7,13-14) y, en cuanto Verbo de Dios, es el Creador y Conservador de todos cuanto existe. Por eso tiene pleno y absoluto poder en toda la creación (cfr. Jn. 1,1ss).
  • Por derecho de conquista, en virtud de haber rescatado al género humano de la esclavitud en la que se encontraba, al precio de su sangre, mediante su Pasión y Muerte en la Cruz (cfr. 1 Pe. 1,18-19).
¿QUÉ CONSECUENCIAS SACAMOS PARA NUESTRAS VIDAS?

El Padre lo puso todo en manos de su Hijo, siendo así, cada uno de nosotros, debemos obedecerle en TODO.
Ahora bien, obedecer en todo a Jesús, muchos decimos sí, sí Señor, pero luego... no pasa naranja. Miren, no es justo apelar al amor como pretexto para ser laxo en la obediencia a Dios. En nuestra relación con Dios, la obediencia y el amor son inseparables.
DIJO JESÚS, NUESTRO REY:
"El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él". -Juan 14,21
NOSOTROS NO SOMOS LOS PRIMEROS Y NI LOS ÚLTIMOS
Los mártires nos dan ejemplo. Prefirieron morir antes de negar a Jesús. Muchos mártires del siglo XX en México, España, Cuba y otros lugares murieron gritando ¡Viva Cristo Rey!. También en nuestro siglo.
¿QUÉ LE PASA A NUESTROS PUEBLOS, PATRIA Y NACIÓN?
Ninguna persona, ni ley, ni entidad esta por encima de Dios. El Pontífice León XIII enseñaba en la "Inmortale Dei" la obligación de los Estados en rendir culto público a Dios, homenajeando su soberanía universal.
PERO, JESÚS ES UN REY UNICO E INCOMPARABLE:
Diferente a los hombres y a quien quiera hacer sentir su poder de influencia y de manipulación, Dios ejerce siempre su autoridad para el bien. Quien confía en Dios, quien conoce su amor no dejará de obedecerle en todo, aunque algunos mandatos sobrepasen su entendimiento.

domingo, 10 de octubre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (28 T.O. "C")

¡TEN COMPASIÓN DE NOSOTROS!
(Lc 17,11-19)
Jesús va acercándose a un pueblo, y antes de llegar al pueblo, es decir, en las afueras están estos enfermos, estos leprosos, y ellos únicamente le dicen al Señor Jesús: “Maestro, ten compasión de nosotros” San Lucas 17,13.

¿Y qué hizo Jesús?

Para tener muy en cuenta: la compasión de Jesús es mucho más grande que la sanación de una enfermedad. Jesús tiene gracia y poder, tiene la unción del Espíritu Creador. Jesús efectivamente puede sanar, y muchas veces sana nuestras enfermedades, como sanó a estos leprosos, pero la compasión de Jesús es mucho más grande que la sanación de una enfermedad.

Pregunta: ¿Según qué valoramos y creemos en Jesús?

Uno puede medir a Jesús con la regla de las necesidades de uno; o uno puede medir a Jesús con la regla de la compasión de Él, de la misericordia de Él; y esta es la diferencia entre los nueve leprosos que nunca volvieron, y el leproso curado que sí volvió.

¿Cuántas veces nosotros estamos detrás de Dios para que nos cure de un problema? El problema de estos hombres era la lepra; el problema nuestro puede que sea otro, la falta de trabajo, la falta de afecto, la falta de dinero, la falta de salud, y mientras nos está faltando lo que nos está faltando, estamos, ahí, gritándole: “Maestro, ten compasión de nosotros” San Lucas 17,14. Pero cuando logramos lo que queremos, cuando logramos lo que nos estaba haciendo falta, como hemos medido a Jesús con la regla pequeñita de nuestras necesidades, y no con la regla grande de su compasión... entonces, cuando Él nos da lo que nosotros queríamos, muchas veces nos perdemos, y entonces Jesús tiene que preguntar: “¿y dónde estará ese hombre que estaba pidiendo tanto, dame un puesto Señor, dame un puesto, necesito un trabajo?”

Esta es la diferencia; cuando una persona es sanada, es perdonada, cuando una persona es liberada por el poder de Dios, y se convierte en testigo de Jesucristo, y se pone a órdenes de Jesucristo, y se vuelve disponible a la compasión de Jesucristo; cuando una persona recibe así el Evangelio, y se convierte en testigo del Evangelio, muchas más personas se sanan.

domingo, 3 de octubre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (27 T.O. "C")

GRACIAS... DE NADA...
UN EJEMPLO PERSONAL: A vos o a mí me piden que ayude a un compañero, haga algo en la casa o que rece por una intención particular. Cuando regreso de realizarlo (feliz por haber cumplido y con la frente bien en alto...), en voz alta pienso lo que me van dar por lo que hice…sin embargo resulta que en lugar de retribuirme con "algo" se me encargan otra cosa... (Plop)

PREGUNTAS: ¿Por qué me encargaron que… esos trabajos?
POSIBLE RESPUESTA: Sí, hermano/a, porque los podía hacer, porque tenía la capacidad, porque era un bien. Y si tenía la posibilidad y la capacidad de hacerlo y esa capacidad y posibilidad la recibí gratuitamente, es un don, es un regalo que si no se lo aprovecha si no se lo usa, no sirve, se seca. Entonces… ¿Quién tiene que agradecer? Tengo que agradecerlo yo y vos, porque el que nos pidió que hagamos tal o cual cosa, también nos ayudó a sacar las cosas buenas. Y hacer el bien siempre “ nos hace bien”

EN EL EVANGELIO DE HOY: En la parábola Jesús termina diciendo a sus discípulos “cuando hayan hecho todo lo que se les mande”. ¿Qué es lo que nos manda Jesús? Jesús nos llama a hacer siempre el bien a todos, a amar con todo el corazón, construir su reino. Y todo eso es bueno para nosotros, nos ayuda a ser mejores, nos ayuda a ser más felices. Hacer el bien nos hace buenos, amar a todos nos hace felices, perdonar siempre alegra nuestro corazón, construir su reino es disfrutar de un mundo más feliz.

No tenemos que buscar el agradecimiento ni la recompensa, porque lo que nos manda es lo mejor que nos puede pasar. Al contrario, tenemos que ser agradecidos por todos lo que nos regala.

domingo, 26 de septiembre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (26 T.O. "C")

"NI TAN RICOS QUE NO NECESTAMOS NADA NI TAN POBRES QUE TODO LO NECESITAMOS"
(Lc 16, 19 - 31)
Jesús se dirige a los fariseos.
Pregunta: ¿Quiénes eran los fariseos?
Respuesta: Los fariseos se consideraban a sí mismos como los verdaderos judíos, y despreciaban y condenaban a las demás personas. Ellos creían que tenían el verdadero conocimiento de la Palabra de Dios, y estaban convencidos de que el Reino de Dios podía llegar solamente si se cumplía estrictamente cada detalle de la Ley, y ellos creían que eran los campeones en portarse bien y que ellos eran los grandes cumplidores. Tenían delante de sus ojos la Palabra de Dios, es decir, la Ley de Moisés para ellos, y consideraban que con un esfuerzo muy grande, muy grande, reprimiéndose mucho, estaban dando cumplimiento a la Ley de Moisés, y por lo tanto, ellos eran los abanderados del Reino de Dios.
Ahora: ¿Por qué el pobre se salva y el rico se condena?
No parece ser que uno y otros se condenan por ser rico o ser pobre. Lo verdaderamente grave de este rico ¿qué es? Primero, vive para sí mismo; segundo, no tiene corazón para su hermano; y tercero, cree que está viviendo bien, porque lo que hace se lo permite la Ley de Dios.
¿Y Lázaro qué hizo? ¿Lázaro por qué sí se salvó? Los fariseos pensaban que para salvarse había que hacer muchas cosas, había que cumplir muchas leyes, y el que se equivocara en algo, ya tenía encima un fariseo diciéndole: “Usted es un maldito, ya incumplió la Ley y usted se va condenar”. Los fariseos creían que había que hacer muchas cosas, y Lázaro se salvó no tanto por lo que hizo, sino por lo que no hizo; Lázaro se salvó, ¿cómo se salvó Lázaro? Mira, no odiando; Lázaro tenía todas las razones del mundo para odiar, todas; Lázaro perfectamente podía decirle a Dios: “Destruye con un incendio de ira a la casa de este ricachón que no me da un cacho de pan”. Pero Lázaro renunció al odio y puso su confianza en el Señor, como dice el Salmo: “Él puso su confianza en Dios" Salmo 40,2, y no odió a su hermano; con sólo eso parece que una persona se puede salvar.
¿Vos y yo, qué? (...) ¿Ricachón o miserable?

domingo, 12 de septiembre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (24 T.O. "C")

ALEGRÍA POR EL REGRESO DE MI HERMANO
(Lc 15,1-32)

  • Pregunta: ¿Dónde está tu hermano?
  • Posibles respuestas: ¡Qué se yo! ¡Por ahí, haciendo la suya (como siempre)! ¡Ni idea, hace tiempo que no lo veo! ¡Mirá... ya me tiene...!

  • Suposición: ¡Ché, a vuelto tu hermano!
  • Posibles reacciones: ¡Uh! ¿A qué... para qué... que trae? ¡Ah, ese (mueca)! ¿Y a mí qué? ¡Mmm... no sé yo, para mi que...!
En esta parábola resplandece, por así decirlo, toda la pasión del amor de Dios por vos y por mi. Dios es como un padre que no nos puede olvidar nunca y nos tiene tanto más presentes cuanto más alejados estamos. El amor que aquí se proclama es el amor que perdona. Es el amor al hijo precisamente cuando el hijo no tiene ya mérito alguno por el que deba ser amado. El padre de la parábola no espera tranquilamente en casa después de decir a su hijo que si alguna vez se arrepiente ya sabe dónde encontrarle. El padre de la parábola hace algo más: apenas el hijo inicia su camino, ya le ha salido al encuentro para cubrirlo de besos. Más aún, en realidad es el recuerdo inolvidable del amor del padre lo que motiva y hace posible el regreso del hijo. Cuando recibe a su hijo no hay en sus labios ni una sola recriminación, todo es alegría y fiesta para los dos y para cuantos saben comprender en la casa paterna que hay un orden del amor que abarca y desborda gozosamente los estrechos cauces de la simple justicia. Y eso es lo que no ha comprendido el hijo "modelo", el que no se fugó de casa y malgastó su herencia, el que durante muchos años ha estado sirviendo a su padre sin desobedecer nunca una orden suya, el hijo que ahora viene del campo cuando su hermano regresa después de gastar los bienes del padre con malas mujeres. Este hijo "bueno" y cumplidor no puede comprender nada, y protesta indignado de lo que considera una injusticia. Pues a él, que tanto ha trabajado y servido y que tan bueno ha sido siempre, nunca su padre le ha dado un cabrito para comerlo con sus amigos. Las palabras de este hermano mayor, que no tienen desperdicio, revelan claramente una actitud por la que se ha distanciado mucho más del padre el que nunca se movió de la casa paterna. Este hijo cumplidor no sabe nada del amor.

Y vos... ¿con cuál de los personajes te identificas? ¿Con el hijo pródigo? ¿Con el hermano mayor?

domingo, 5 de septiembre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (23 T.O. "C")

VOS Y YO, ¿NOS CONSIDERAMOS Y SOMOS DISCÍPULOS DE JESÚS?

(Lc 14, 25-33)

Elegir a Jesús significa dejar de lado primero todo lo que no nos deja estar cerca suyo.

Preguntas: Hoy ¿qué es lo que te impide estar cerca de Jesús? (...) Si de verdad quieres seguir a Jesús ¿cuál es el problema o aquello que te detiene?

REFLEXIONEMOS: Jesús nos dice "si quieren ser mis seguidores, si quieren ser cristianos, tienen que pensarlo bien" (relee y metida los ejemplos que nos pone sobre el que construye la torre o el rey que tiene un contrincante mayor que él). Porque para ser cristiano hay que tener realmente ganas de serlo y no sólo buena intención.
Seguro que dices, "pero si a mi de pequeño me bautizaron e hicieron seguidor de Jesús". Pero justamente, esta es la oportunidad para que te decidas (por vos mismo esta vez) a seguirlo. Para ser cristiano hay que querer serlo y si no, mejor sería BORRARSE. Hoy hay tantas propuestas que podrías elegir libremente y, aunque te sientas "juzgado", recuerda que solo hay un JUEZ (DIOS). ¡Vamos! Si quieres seguir a Cristo, no juegues con Él, sé sincero con vos mismo. Te harás mucho bien y no te arrepentirás.

domingo, 29 de agosto de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (22 TO "C")

"La mirada de Dios no es como la mirada del hombre"
(Lc 14, 1.7-14)
Pregunta: ¿Quiénes ocupan los primero lugares para Dios?
Siguiendo su parábola, el que nos invita al banquete es Dios Padre, y Él tiene una mirada especial para reconocer quién está en el último puesto. Para Dios muchas veces esos que están en el último puesto, esos son los que están en el primer puesto de su corazón.
Y si nosotros tomamos la mirada de Dios, nos vamos a llevar muchas sorpresas, pero también vamos a descubrir muchísimos regalos.

Ejemplo: “Yo he sido un gran pecador”, “yo he estado muy alejado de Dios”, “a mí la religión nunca me importó mucho”, “¡Dios qué se va a fijar en mi!”

Esa persona, si ha escuchado este Evangelio, podría pensar esto: “sí, es cierto que he sido un gran pecador, es cierto que estoy en el último puesto". ¿Te acuerdas del fariseo y el publicano? El fariseo quería estar en el primer puesto, el publicano estaba en el último puesto.
Nosotros tal vez nos sentimos avergonzados por nuestros pecados: "He estado lejos de Dios", y tal vez cometemos el error de decir: “¡Dios qué se va a fijar en mi! Dios se fijará por allá en la gente piadosa, en la gente buena, en la gente santa".
¿Sabes quiénes muchas veces sienten esto? Los hombres, los esposos, porque en muchos hogares la mujer es más piadosa que el hombre.
Y entonces el hombre como que siente:
"Pues Dios le pondrá cuidado a mi mujer, porque mi esposa sí va a la iglesia y sí reza, pero yo que, yo soy un pecador, yo me he olvidado de Él, yo he vivido mi vida de cualquier manera, he sido blasfemo, he sido vulgar, tengo muchas faltas, ¡qué se va a fijar en mi!”

Si escuchaste el Evangelio, puedes aplicarte este Evangelio, simplemente reconoce que vos eres el del último puesto, reconocelo, porque lo grave no es estar en el último puesto, lo grave es estar en el último puesto y creer que uno está en el primer puesto, eso es o grave.
Pero si vos estás en el último puesto porque eres el pecador más grande de esta tierra, si vos lo reconocés, la mirada de Dios amanecerá sobre vos, y probablemente, en un día como hoy, Dios tiene sus ojos abiertos especialmente para sus niños más alejados.