PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE

PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE
Casa y Templo parroquial Ntra. Sra. del Rosario

domingo, 12 de septiembre de 2010

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (24 T.O. "C")

ALEGRÍA POR EL REGRESO DE MI HERMANO
(Lc 15,1-32)

  • Pregunta: ¿Dónde está tu hermano?
  • Posibles respuestas: ¡Qué se yo! ¡Por ahí, haciendo la suya (como siempre)! ¡Ni idea, hace tiempo que no lo veo! ¡Mirá... ya me tiene...!

  • Suposición: ¡Ché, a vuelto tu hermano!
  • Posibles reacciones: ¡Uh! ¿A qué... para qué... que trae? ¡Ah, ese (mueca)! ¿Y a mí qué? ¡Mmm... no sé yo, para mi que...!
En esta parábola resplandece, por así decirlo, toda la pasión del amor de Dios por vos y por mi. Dios es como un padre que no nos puede olvidar nunca y nos tiene tanto más presentes cuanto más alejados estamos. El amor que aquí se proclama es el amor que perdona. Es el amor al hijo precisamente cuando el hijo no tiene ya mérito alguno por el que deba ser amado. El padre de la parábola no espera tranquilamente en casa después de decir a su hijo que si alguna vez se arrepiente ya sabe dónde encontrarle. El padre de la parábola hace algo más: apenas el hijo inicia su camino, ya le ha salido al encuentro para cubrirlo de besos. Más aún, en realidad es el recuerdo inolvidable del amor del padre lo que motiva y hace posible el regreso del hijo. Cuando recibe a su hijo no hay en sus labios ni una sola recriminación, todo es alegría y fiesta para los dos y para cuantos saben comprender en la casa paterna que hay un orden del amor que abarca y desborda gozosamente los estrechos cauces de la simple justicia. Y eso es lo que no ha comprendido el hijo "modelo", el que no se fugó de casa y malgastó su herencia, el que durante muchos años ha estado sirviendo a su padre sin desobedecer nunca una orden suya, el hijo que ahora viene del campo cuando su hermano regresa después de gastar los bienes del padre con malas mujeres. Este hijo "bueno" y cumplidor no puede comprender nada, y protesta indignado de lo que considera una injusticia. Pues a él, que tanto ha trabajado y servido y que tan bueno ha sido siempre, nunca su padre le ha dado un cabrito para comerlo con sus amigos. Las palabras de este hermano mayor, que no tienen desperdicio, revelan claramente una actitud por la que se ha distanciado mucho más del padre el que nunca se movió de la casa paterna. Este hijo cumplidor no sabe nada del amor.

Y vos... ¿con cuál de los personajes te identificas? ¿Con el hijo pródigo? ¿Con el hermano mayor?

No hay comentarios:

Publicar un comentario