PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE

PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE
Casa y Templo parroquial Ntra. Sra. del Rosario

sábado, 26 de marzo de 2016

HOMILÍA EN VIGILIA PASCUAL 2016

Él no está aquí, ha resucitado...


Estimados hermanos y hermanas: estamos celebrando la resurrección de Jesús en el Jubileo extraordinario de la Misericordia. Acojamos la nueva vida que Jesús nos trae. Niños, jóvenes y mayores, sintámonos resucitados en el Señor que venció a la muerte.

Escuchamos la gran noticia “No está aquí, ha resucitado”. Éste es el motivo por el que hoy nos hemos reunido aquí, de noche, y nos gozamos por la presencia del Señor Resucitado en medio de nosotros. Aunque no le veamos. 

«Esta noche hemos escuchado más lecturas de las ordinarias. Desde la creación del mundo hasta la resurrección de Jesús, se nos han presentado unas escenas muy vivas, que nos ayudan a entender cuál es el plan salvador de nuestro Dios. Los libros históricos nos han narrado poéticamente la creación del mundo y del hombre. "Y vio que todo era bueno". Ahora es el nuevo Adán, el Hombre verdadero, Cristo Jesús, el que centra nuestra atención. En la primera creación del mundo, el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas primordiales y las llenó de su vida. Ahora, en la nueva creación, el mismo Espíritu ha actuado poderosamente en el sepulcro de Jesús y ha llenado de Vida nueva a Jesús, el primogénito de toda la nueva creación. También se nos ha recordado, en la segunda lectura, la fe de Abrahán, dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, que se convierte así en figura de Cristo, que sí se entregó por nosotros. En la tercera hemos escuchado el relato de la primera Pascua: Dios salvó a su pueblo de la esclavitud, y con el paso del Mar Rojo nos preparó para entender el paso de Cristo a la nueva existencia, liberándonos a todos, como un nuevo Moisés que guía a su pueblo a través de las aguas del Bautismo. Los profetas, en sus cuatro lecturas, nos han dicho palabras de esperanza y estímulo: los reuniré de la dispersión, les daré un corazón nuevo, los purificaré, serán mi pueblo, los amaré con misericordia eterna, los llenaré de toda clase de bienes... Pero sobre todo el Nuevo Testamento nos ha ayudado a entrar en el misterio que celebramos. Los que hace dos días, el Viernes Santo, escuchábamos conmovidos la pasión y muerte de Jesús, hemos oído cómo Lucas nos transmitía la decisiva noticia de la resurrección del Señor. Mientras que Pablo, en la carta a los Romanos, nos ha recordado que el día de nuestro Bautismo todos nosotros hemos sido sumergidos en la nueva existencia de Cristo y nos hemos incorporado a su vida, movidos por el mismo Espíritu que le resucitó a él» (EQUIPO-MD 
MISA DOMINICAL 1998, 6, 11-12).

Jesús no está en el sepulcro, está a nuestro lado, muy cerca de cada uno de nosotros. ¿No lo sabías? Bueno, ahora lo sabes y debes honrarlo, adorarlo y amarlo más que ayer. El Resucitado nos quiere comunicar su Espíritu de Vida, de Alegría y Amor. Ahora, cada uno de nosotros, estamos llamados a hacer partícipes de esta vida, alegría y amor a cuantos encontremos y con quienes nos relacionemos. ¿Te animas? ¿Nos animamos? (…) Sí, claro que sí. Adelante, entonces.

La resurrección de Cristo nos devuelve la esperanza, las ilusiones y sueños que se debilitaron por el pecado, la soberbia y mundanidad en que nos envolvemos nosotros mismos. ¿Serás capaz de dejarle al Resucitado renovarte la esperanza, cargarte de ilusiones y devolverte sueños y proyectos en bien de todos? 

El Papa nos llama a cuidar la Casa común de todos que es la creación, nuestro pueblo, los recursos naturales y la belleza de la vida en sus variadas manifestaciones. El Resucitado hace nueva todas las cosas en el universo comenzando por nuestra vida, hogar y pueblo. Invitamos a todos los hombres y mujeres que comparten día a día este lugar, este espacio laboral, de dispersión y de convivencia, a dejarnos llenar por el Espíritu de Jesús resucitado y a hacer nuevas todas las cosas. 

Queridos hermanos todos, dejémonos llenar de vida por el mismo Espíritu de Dios que resucitó a Jesús, en este año en que tenemos los ojos de una manera especial fijos en su misericordia. Él nos quiere comunicar fuerza, alegría, energía, esperanza, para que se nos note, no sólo en este momento de la celebración, sino en toda nuestra vida, que somos seguidores del Resucitado y queremos vivir con Él y como Él.
Pbro. José Casimiro Torres.-

domingo, 20 de marzo de 2016

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO "de la Pasión del Señor" (C)

¿POR QUÉ LLEVAMOS Y BENDECIMOS RAMOS?
(Lucas 22, 14-23, 56)


Domingo de ramos, domingo donde llevamos nuestros ramos para ser bendecidos. Te hiciste la pregunta ¿por qué llevamos y hacemos bendecir ramos? Te invito a que consideres esta pregunta para celebrar y vivir santamente la Semana Mayor de la fe cristiana y católica.

Intentemos responder:
1°)- Porque en este día, Jesús entró a la ciudad de Jerusalén, que era la ciudad más importante y la capital de su nación, y mucha gente, niños y adultos, lo acompañaron y recibieron como a un rey con palmas y ramos gritándole “hosanna” que significa “Viva”.

2°)- Porque nosotros somo el pueblo creyente que hoy aclama a Jesús que llega a nuestra Jerusalén para dar su vida por nosotros y salvarnos del pecado personal y comunitario.

3°)- Porque al terminar la Misa, nos llevaremos las palmas benditas a nuestro hogar. Esto nos debe recordar que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar. 


Te comparto este comentario al texto bíblico de hoy: 
"El relato de la pasión según san Lucas –que hemos de releer y meditar– quiere llevarnos a mirar a Jesús para aprender de Él a ser verdaderos discípulos. La traición de Judas, uno de los Doce, nos pone en guardia frente a nosotros mismos, que también podemos traicionar al Señor. Y lo mismo ocurre con la negación de Pedro, que desenmascara la tentación que aparece en cada corazón: no querer cuentas con el Maestro que se abaja hasta este punto. Sin embargo, la mirada de Jesús, que se vuelve hacia él, alcanza su conversión, y las lágrimas de Pedro, pecador arrepentido, indican la manera como el discípulo debe participar en la pasión del Salvador".
"San Lucas insiste más que ningún otro evangelista en la inocencia de Jesús, para sacar así la lección de que los discípulos no deben extrañarse de que sean arrastrados a los tribunales por su fidelidad a la voluntad de Dios. Más aún, siendo inocente, Jesús muere perdonando a sus asesinos y confiando en el Padre, en cuyas manos se abandona totalmente. También los cristianos deberán seguir este doble ejemplo, asociándose de cerca a la pasión de su Salvador".
"Finalmente, san Lucas subraya la eficacia del sacrificio de Cristo: la cruz de Jesús transforma el mundo produciendo la conversión de los corazones y abriendo a los hombres el Paraíso. Junto al buen ladrón, cada uno de nosotros es invitado a considerar los sufrimientos de Jesús y a hacer examen de conciencia –“lo nuestro nos lo hemos merecido, pero éste nada malo ha hecho”– para poder oír de labios del mismo Jesús: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”".
Hoy se proclama la lectura de la Pasión de Cristo según san Lucas. Que cada palabra que escuchemos, nos llamen la atención o nos llenen los ojos de lágrimas, sean miradas de amor de Jesucristo a cada uno de nosotros. Que no tengamos miedo del amor de Dios por cada uno de nosotros. Que la vida puede ser mucho mejor que la que vivimos hoy. Que el pecado, la muerte, la injusticia y la violencia no tienen la última palabra ni han de reinar entre nosotros.

¡¡¡Feliz inicio de Semana Santa!!!
Pbro. José Casimiro Torres.

domingo, 13 de marzo de 2016

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO 5° CUARESMA "C"

Jn 8, 1-11



"El que esté sin pecado que tire la primera piedra", escuchamos decir a Jesús hoy.
Le presentan una mujer adúltera para poner a prueba a Jesús y tener algo de qué acusarlo. Jesús sólo escucha. Ellos insistían y entonces Jesús les dice: "Aquel de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". Ahora sí, los acusadores son acusados, los que solo ven los errores y faltas en los demás, son descubiertos en su error y falta. Y que hacen? Huyen, no asumen sus errores y faltas. 
En la escena solo quedan la pecadora y Jesús (te animas a quedarte vos también, pero sin la piedra, deshazte de ella).
Aquí viene el juicio: "Dónde estas tus acusadores? Nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. Yo tampoco te condeno (le dijo Jesús). Vete, no peques más en adelante".
"Que hermoso el gesto de aquella mujer sintiéndose perdonada y comprendida: 'nadie Señor, nadie me ha condenado'. 'Pues yo tampoco, yo que podía dar la palabra verdaderamente condenatoria, no te condeno; pero cuidado, no vuelvas a pecar'. No vuelvas a pecar! Cuidémonos hermanos, si Dios nos ha perdonado tantas veces aprovechemos esa amistad del Señor que hemos recuperado y vivámosla con agradecimiento" (Beato Oscar Romero).

lunes, 22 de junio de 2015

PAPÁ SIGUES SIENDO HIJO





Ayer, hoy y mañana es el día del padre aunque en este día lo recordamos de modo especial. Ser padre es una vocación y nunca un accidente o una situación a pesar nuestro. Dios es Padre y Madre, pero Jesús ha querido que lo llamemos Padre Nuestro y nos ha entregado al pié de la Cruz a su madre María como Madre Nuestra. Todos tenemos sólo un padre y solo una madre, así es para nuestra condición de creyentes y así es para nuestra condición meramente humana.
Hay un dicho que parece contradecir esto: “Madre hay una sola, pero padres… a patadas”. Creo entender que el dicho hace referencia a la situación que hemos conocido y estamos conociendo, ¿cuál? Hay varones que son papás de uno o más hijos en esta mujer y también en esta otra mujer. Esto es triste y lamentable pero no es catastrófico, no es para arrancarnos los pelos y para que carguemos las tintas contra los varones. Es preocupante y para reflexionar, dialogar y buscar espacios para tratar el tema como lo amerite cada caso. Esto creo quiere decir este dicho pero sigue siendo verdad aquello de “todos tenemos un solo padre y una sola madre”.
Pero estimados papás, permítanme recordarles que así como han aprendido a caminar; así como han aprendido a hablar, así han de aprender a caminar con sus hijos, a dialogar con sus hijos y si tienen uno o más hijos aquí y allá, han de responsabilizarse por cada uno de ellos. Ni Dios ni nadie los va a condenar por esto; aunque sí, les advierto, si se olvidan, descuidan y ni les importa un hijo engendrado, eso sí será causa del juicio de Dios y que su misericordia nos ayude.
El ser padre no se entiende sin el ser madre; un hijo/a nace de dos personas que por amor, pasión o arrebato se unen físicamente. Esto no quita ninguna responsabilidad ni compromiso con la vida, con la sociedad y sobre todo con el Padre Creador que adquieren los dos. Los dos han de caminar y dialogar con sus hijos para que sus hijos los acompañen en el ocaso de sus vidas y caminen dialogando para el encuentro definitivo con el Padre Creador.
Papá, mamá e hijos, hoy es el día de todos ustedes; es decir de la familia. Al padre lo destacamos hoy pero no hay padre sin madre y menos sin hijos. Entre todos nos hemos de ayudar. El papá se puede equivocar, lo mismo la mamá y lo mismo cada uno de los hijos. Nadie es perfecto ni lo sabe todo y menos lo puede todo. Que la reconciliación, el diálogo y la comprensión siempre estén presentes como el pan nuestro de cada día. Que la justicia, la rectitud y la verdad también estén presentes aunque no sin el amor, la ternura y bondad.
Papá, qué vocación más bella y noble la que tienes. Nunca te des por ya realizado y siempre permanece despierto y en vigilia porque tus hijos y la madre de tus hijos siempre te han de sorprender y ayudar en tu realización.  ¿Sientes que tu vida ha llegado a una meseta? Solo lo sientes, porque la verdad es que, no hay mesetas sino una cima a la que llegar y allí no vas a llegar sólo sino con la ayuda de tus hijos y de la madre de tus hijos.
Papá no te olvides que aún no has dejado de ser hijo de tu padre y de tu madre; no te olvides que aunque ellos ya no están físicamente con vos, están en vos, están en tus rasgos, están en los consejos y están en las sangre de tus hijos.
Papá no te olvides que eres hermano y todos somos hermanos y que tenemos un solo Padre y una sola Madre; Dios el Creador y dador de toda vida y felicidad.
Papá no te olvides que eres hijo.


(Pbro. José Casimiro Torres)

domingo, 26 de abril de 2015

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO (4º Pascua, ciclo B)

¿PARA SABER O PARA VIVIR?

(Jn 10, 11-18)


"Yo soy el Buen Pastor", "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida", "Yo soy la Puerta", "Yo soy la luz del mundo" y quizá nos podemos acordar de algo más que Jesús mismo expresó, y que lo sabemos muy bien, porque lo meditamos, lo proclamamos y así nos lo han enseñado. Quizá llegó la hora de preguntarnos: Nuestra doctrina, nuestra fe y nuestro conocimiento de Jesús ¿es para saber o para vivir?

Hoy Jesús nos dice "Yo soy el Buen Pastor" y seguidamente expresa: "el buen pastor da la vida por sus ovejas". Esto no lo debemos dar por hecho, sabido y consabido; no, esto debe resonar, estremecer y ser orado con fe viva. Además, consideremos los siguiente: ser pastor así no es fácil; «el buen pastor que da la vida por las ovejas». ¡Casi nada! ¡Dar la vida! Porque pastores, en un momento dado, todos lo somos: de los hijos, de los padres, de los amigos, de los empleados, de los pacientes, de los vecinos, etc. Pues el Evangelio es claro: si no somos (pastores) así, somos asalariados, llenos de buenas palabras, de hermosos documentos, de grandilocuentes declaraciones... que echamos a correr en cuanto viene el lobo, dejando las ovejas a su suerte.

Que Jesús nos diga que Él es Buen Pastor debe encontrar en nosotros la respuesta "somos ovejas de su rebaño" y asimilar esta verdad para vivirla, celebrarla y rezarla continuamente.  Ser su oveja no nos hace menos persona, ni nos rebaja, ni nos oprime sino que nos dignifica, santifica y hace crecer. Por eso, estimado hermano y hermana, ya lo sabemos pero no lo vivimos. 
Deja que el Buen Pastor te conduzca, te alimente, te acompañe y te cargue en sus hombros. Considérate oveja y por más que tengas un cargo elevado, relevante, distinguido y honorable, se una oveja que necesita siempre de su Buen Pastor.

Pbro. José Casimiro Torres.