PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE

PARROQUIA DE COLALAO DEL VALLE
Casa y Templo parroquial Ntra. Sra. del Rosario

domingo, 29 de octubre de 2017

MISAS EN CEMENTERIOS: 2 DE NOVIEMBRE 2017


MISA EN CEMENTERIOS DE LA PARROQUIA:
  • COLALAO DEL VALLE: A HS 8 A.M.
  • EL BAÑADO: A HS 9,30 A.M.
Rogar por los difuntos es, sobre todo, un signo de reconocimiento por el testimonio que nos han dejado y el bien que han hecho. Es un agradecimiento al Señor por habérnoslos donado y por su amor y su amistad. La Iglesia ruega por los difuntos en modo particular durante la Santa Misa. Dice el sacerdote: «Acuérdate también, Señor, de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz» (Canon romano). Un recuerdo simple, eficaz, lleno de significado, porque encomienda a nuestros seres queridos a la misericordia de Dios. Oremos con esperanza cristiana que estén con Él en el paraíso, en la espera de encontrarnos juntos en ese misterio de amor que no comprendemos, pero que sabemos que es verdad porque es una promesa que Jesús ha hecho. Todos resucitaremos y todos permaneceremos por siempre con Jesús, con Él. (Catequesis del Papa Francisco: 30 de nov. de 2016).

lunes, 2 de octubre de 2017

PROGRAMA PATRONAL EN COLALAO DEL VALLE 2017

SÁBADO 7
-07:00 Peregrinación desde El Bañado a Colalao del Valle.
-08:00 Recepción y desayuno de peregrinos.
-10:30 Santa Misa (única del día) y  Novena  ofrecida  por : los peregrinos, Comuna  de  Colalao  del Valle,   Comerciantes,  Remiseros,   Comunidades  de  El  Paso,  Los Chañares y El Carmen.

DOMINGO 8
FIESTA PATRONAL DE “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO”
-08:00 Salva de bombas e izamiento del pabellón nacional.
-08:15 Primera Misa.
-10:00 Solemne   Misa   Patronal   y  Procesión  presidida  por nuestro Padre Obispo Mons. José Demetrio Jiménez (OSA)
-11:30 Desfile de Instituciones y  Fortines Gauchos.
-13:30 Almuerzo Comunitario.

-14:30 Sorteo del Bingo a beneficio de Aulas Parroquiales.

domingo, 6 de agosto de 2017

COMO SAN CAYETANO, RESPONDAMOS A NUESTRA VOCACIÓN


Estimados peregrinos, devotos y promesantes del glorioso San Cayetano, en este año celebramos la Fiesta en Honor del patrono del pan y del trabajo en la “Transfiguración del Nuestro Señor Jesucristo”. Es lo que se nos proclamó en el Evangelio: Subió a la montaña y se transfiguró ante la presencia de Pedro, Santiago y Juan. Jesús revela su gloria ante testigos elegidos para apartar del corazón de sus seguidores el escándalo de la cruz y manifestar así que se cumpliría en la totalidad del cuerpo de la Iglesia lo que se dio en Él.
Quiero recordarles brevemente quién fue San Cayetano. Este hombre que hoy es popularmente conocido como el patrono del pan y del trabajo, nació en el año 1480 en el país de Italia; fue educado en la fe por su santa madre; estudió y se doctoró en Derecho y Teología. Tenía mucho amor por la vida honrada y abnegada, lo que le proporcionó valiosas amistades; a los 33 años fue ordenado sacerdote; por sus estudios y honradez, llegó a ser secretario privado del Papa Julio II. Se inscribió en una asociación llamada “Del Amor Divino” cuyos miembros se dedicaban a llevar una vida fervorosa y brindar ayuda a los pobres y enfermos. San Cayetano, viendo que se estaba dando una vida inmoral y de relajación de las costumbres, fundó junto a un entrañable amigo, una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida santa y a contribuir a la conversión de vida de los demás sacerdotes y fieles laicos. Así decía San Cayetano: “Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Cristo espera la conversión de todos, y son tan poquitos los que se mueven a convertirse”.
¿De dónde le viene la fama de patrono del pan y del trabajo? San Cayetano era de familia rica pero se desprendió de todo y vivió austeramente, de la providencia, confiando que Dios nunca abandona ni deja en la miseria. Viendo a muchos pobres, sin trabajo, fundó asociaciones llamadas “Montes de piedad” (Montepío) que se dedicaran a prestar dinero a personas pobres y con bajísimos intereses.
San Cayetano tenía un inmenso amor a Nuestro Señor Jesucristo y lo adoraba especialmente en la Hostia Santa; su imagen preferida era la del Divino Niño; sus ratos libres los dedicaba a atender a los enfermos en los hospitales. A la edad de 67 años (1547), un 7 de agosto, murió sobre unas tablas, desgastado por su dedicación a la santificación de las almas.
Hoy hemos venido desde distintos lugares, movidos por la fe y devoción a este Santo. Hemos de recordar que San Cayetano, quiere especialmente nuestra salvación. Sí, claro que intercederá por nuestro pan y trabajo; por supuesto, pero sobre todo pedirá al Padre Celestial para que escuchemos a Jesucristo, único Señor y Salvador de los hombres. San Cayetano quiere que cada uno de nosotros respondamos debidamente  a la vocación a la que Dios nos llama. Vocación a la vida matrimonial, sacerdotal, consagrada, laical y demás. Sí, pero sobre todo quiere que no nos olvidemos que todos estamos llamados a la santidad. Es el llamado universal a la santidad. A esta vocación nadie puede huir, retardar y permanecer indiferente. Nos dice Jesús: Busquen el Reino de Dios y su justicia y lo demás se les dará por añadidura. El pan y el trabajo son muy importantes, pero más importante es la vida honrada, justa, solidaria y fraterna por la que desgastó su vida San Cayetano. ¿De qué nos sirve tener pan en abundancia (comidas, asados, fiestas, etc.) y un trabajo estable (buen sueldo, viático, adicionales, etc.) si nuestra vida cada jornada laboral, cada semana se aleja más de la vida honrada, justa, solidaria, fraterna y en paz? Es lo que dice el Papa Francisco: “No sirve mucho tener riqueza en los bolsillos cuando hay pobreza (miserias diría yo) en el corazón”.
     Hoy tenemos que pedir a Nuestro Señor Jesucristo, por intercesión de San Cayetano que nos libre de esa pobreza, miseria, corrupción, negociados, sobornos, alianzas egoístas, conveniencia y aprovechamiento sin que nadie se dé cuenta que se practica entre nosotros. Esta pobreza que está en nuestro corazón es la que está dejando sin pan y trabajo a muchas personas que luchan cada día por sobrevivir. Que San Cayetano nos ayude a responder a la vocación de cada uno, pero sobre todo, que nunca dejemos de trabajar por la vocación a una vida honrada, justa, solidaria, fraterna, en armonía, paz y respetuosa de los demás.

Pbro. José Casimiro Torres.


domingo, 18 de junio de 2017

¿VER PARA CREER? NO, MÁS BIEN CREER PARA VER


Pensaba recién esto sobre Jesús en la Eucaristía. Recuerdo que Tomás (el mellizo) dijo: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no creeré” (Jn 20, 25). Me pregunto a mí en primer término: ¿Quiero ver a Jesús en la Eucaristía? Respondo que sí. Entonces digo: “cree y verás a Jesús en la Eucaristía”.
Nos falta fe para celebrar debidamente en la Santa Misa a Jesús que se ha quedado en la Hostia Santa. Nos falta fe para adorar a Jesús en el Sagrario y en la capilla donde está expuesto para tal fin. Nos falta fe para recibir a Jesús en la Comunión y servirlo en los hermanos y hermanas más próximos a nosotros. Nos falta fe para conocer más y mejor a Jesús en la catequesis, en la misión y en la evangelización. Nos falta fe para ofrecer la Buena Noticia de Jesús con nuestro testimonio de cada día y con las palabras que proferimos. Nos falta fe para aceptar los caminos en los que Jesús nos pone cada día para llegar a este lugar, a esta situación, a esta persona, a esta realidad. Nos falta fe para aceptar nuestra condición de sembradores y peregrinos de esperanza y paz en todos los ambientes por donde caminamos y pasamos. Nos falta fe para ver en el otro a un hermano y hermana con quien compartimos día a día el trabajo, una tarea, los sueños, los ideales y la vida. Nos falta fe porque nos sentimos dueños de todo. Nos falta fe porque ya no luchamos contra el pesimismo, el desánimo y el rencor. Nos falta fe porque nos dedicamos de lleno al trabajo sin reconocer la grandeza de Creador y Dador de todo don. Nos falta fe porque le tenemos miedo a lo que de verdad somos y al qué dirán. Nos falta fe porque hay capacidades espirituales que se están atrofiando porque hemos dejado de usarlas y ejercitarlas.
Sí, más bien de hoy en adelante, si de verdad quiero ver a Jesús en la Eucaristía que se eleva en el Altar, debo creer. Y para creer necesito bajarme del automóvil de mi vanidad, soberbia, orgullo y altanería. Necesito, subirme a la bicicleta de la perseverancia, constancia, humildad y abnegación.
Señor, quiero verte ya aquí en la tierra. Señor, quiero contemplarte ya desde esta condición frágil y pobre. Señor, fortaléceme en la fe; que los dones de tu Espíritu me ayuden en cada situación. Señor, que tu Santa Madre sea mi refugio de pecador y amparo en mis pesares. Amén.

miércoles, 1 de marzo de 2017

REFLEXION PARA ESTA CUARESMA 2017

MIÉRCOLES DE CENIZA
Pbro. José Casimiro Torres
1 de marzo de 2017

Con esta celebración, la Iglesia, inicia el Tiempo fuerte de la Cuaresma; la Iglesia somos todos y cada uno de nosotros aquí presentes y también los que no han venido a esta celebración. Por tanto, nos animemos mutuamente a comenzar, con esperanza y propósitos firmes, este santo tiempo. 

Jesús, en su Iglesia, nos invita a tener un tiempo de interiorización, de meditación, de reflexión y de examinarnos en nuestra conciencia. Es por eso que cada una de las prácticas cuaresmales, como la oración, el ayuno y la limosna, si bien se realizarán comunitariamente, tienen que ayudarnos en lo personal a un cambio de vida, de costumbres, actitudes y proyectos contrarios a la verdad, justicia y fraternidad. La oración en la cuaresma tiene que ser el agua que calme la sed que padecemos en medio del desierto espiritual; el ayuno y la penitencia que podamos ir realizando según nuestras posibilidades, será el esfuerzo y los sacrificios para avanzar en este tiempo cuaresmal; y la limosna, o también las obras de misericordia, nos ayudarán a salir de nuestros encierros, egoísmos y autosuficiencia.

El Papa Francisco en su Mensaje para esta Cuaresma nos anima con estas palabras: “La Palabra es un don. El otro es un don”. La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016). La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. (…) La Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

Permíteme darte estos consejos para vivir la cuaresma de un modo provechoso: 

· Dios primerea. Es lenguaje del Papa Francisco. Dios te espera ya antes de que tú vayas. La oración es el sitio perfecto para confrontarte bajo la confianza de que Dios misericordioso te llena de fuerza.

· La confesión no termina en el confesionario: Si te confiesas de haber robado 50 pesos, debes devolver esos 50 pesos a su dueño. Lo mismo con insultos, abandonos, omisiones, etcétera.

· Arrepentimiento real: Si te vas a confesar y el sacerdote te absuelve, pero no hay en ti real arrepentimiento de las faltas, entonces se puede decir que no se realizó el sacramento.

· La Penitencia: ¡Una bendición! La Penitencia no es un castigo, sino un medio para volver a Dios. Si te peleas con Pepe, volver al diálogo con Pepe reestablece el encuentro, la amistad y, por tanto, debe degustarse.

· No ayunes por ayunar: La idea es volver los ojos a lo verdaderamente importante. Una idea: si sueles desayunar más o menos por 50 pesos, los días de ayuno regala una limosna de al menos 50 pesos (recuerda mirar con amor a quien la recibirá).

· El arrepentimiento lleva al gozo: En la Iglesia Antigua, cuando un penitente volvía a la Comunión, se armaba una verdadera fiesta.

· ¡Cuaresma: Tiempo del encuentro!: Oración: Encuentro con Dios. Ayuno: Encuentro contigo mismo. Limosna: Encuentro con el prójimo necesitado.

· “Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.” (Lc 15, 20).

· La introspección es un motor para la caridad: La Cuaresma está en los hospitales, los asilos, los orfanatos, las periferias.

· No pierdas de vista el objetivo: El tiempo litúrgico de la Cuaresma dura 40 días. ¡El de la Pascua dura 50!

Ojalá que nuestra parroquia y sus capillas, caminemos por el camino de la Cuaresma y que animemos a los demás a caminar con nosotros. Que no los cuestionemos sino que sencillamente los invitemos y sobre todo demos testimonio. A Nuestra Madre Santísima le confiamos nuestros pasos y también nuestras vacilaciones; que Ella con su mirada nos anime todos los días a seguir paso a paso por este santo camino cuaresmal. Que así sea.